EL RIESGO DE SER EXPERTO EN UN OFICIO MUY RENTABLE Y NO SABER NADA DE NEGOCIOS

La mayoría de nosotros nos lanzamos al mundo sin saber nada de negocios o de manejo de dinero o de ventas o de valores reales.
Muchos estudiamos alguna metería que nos atrae y descubrimos el potencial de algún nicho que no está estudiado o elaborado, o nos dedicamos a un oficio y con el tiempo entendemos la necesidad amplia que ese nicho soluciona.

Puede ser como emprendedores, trabajadores en relación de dependencia o profesores de alguna facultad, que nos vamos haciendo expertos en una zona donde había una falta importante y entendemos que si desarrollamos esa parte del rompecabezas, y sabemos cómo, podríamos recibir reconocimiento y también remuneración significativos.

Dos factores principales influyen a la hora de sacar rédito del valor que tenemos frente nuestro: el primero es la autovaloración y el segundo, la importancia de hacernos expertos también en temas de dinero.

  1. Autovaloración: La gran mayoría de todos nosotros nos valoramos menos de lo que realmente valemos. ¿Por qué? Cada uno viene con una historia interna personal, percibimos desde chicos una apreciación de nuestros errores como faltas en nuestra plenitud, desde la relación con los padres, pasando por la escuela y siguiendo con los primeros pasos de la adolescencia.
    Y si agregamos a esto nuestras creencias y limitaciones sobre el dinero y con todo ese paquete tratamos de darle un precio a nuestra sabiduría, experiencia y originalidad, es ahí donde casi siempre salimos perdiendo.
  2. Temas de dinero: La mayoría de nosotros no recibimos educación financiera, no entendemos de la importancia de saber sobre temas de presupuesto, inversión, créditos, dinero etc. Aprendemos que ese tema supuestamente o «se arregla solo» o máximo alguien lo hará por nosotros. Tampoco somos instruidos sobre ventas, o saber vendernos. Aunque en la vida utilizamos los ingenios de «vender» en los tratos personales, a la hora de querer conocer a alguien que nos atrae, o para convencer a nuestros hijos que llegó la hora de ir a dormir o de hacer las tareas. Sin embargo, creemos que «vender» una idea o una propuesta, es cosa de «vendedores» y no nuestra.

Cuando nos embarcamos con esta mochila en el camino para recibir remuneración por nuestra entrega, el riesgo de perderlo todo es demasiado grande. Si no sabemos de dinero, de ventas, y de administración financiera, es muy seguro que estemos cerca de perderlo todo.

Como regla general se sabe que el que esté más cerca del dinero, es el que llega primero a él.

Muchas veces escucho el deseo de emprendedores de encontrar un socio, o una persona paga, que sea el que venda o el que trae el dinero o el que se ocupe de la parte financiera, para que el emprendedor se pueda dedicar a su materia solamente, y sacar el redito que cree que se merece.
Esa persona, por más buena y cercana a nosotros que sea, es al final el que recibirá la experiencia en el trato con el dinero y las ventas, que al final son los factores más importantes de cualquier emprendimiento.

Para entenderlo analógicamente, es como darle a alguien la responsabilidad sobre una canilla de agua mientras nosotros nos ocupemos solamente de la cañería. Le damos a alguien el poder y la sabiduría de saber abrir o cerrar el agua que produce nuestro trabajo interno, pero el día de mañana, fácilmente esa persona se puede ir con ese gripo a otra parte y dejarnos con caño en mano y el agua derrochada.

La instrucción sobre temas de finanzas, dinero y ventas es crucial si queremos tener éxito con nuestro emprendimiento, y es la inversión más segura a futuro, aunque en un principio nos cueste derribar creencias, miedos, dificultades y pagar un precio considerable. Pero valdrá la pena y nos llevaremos un paquete que nos servirá toda la vida.

Al final y al cabo, saber es poder.