EMPRENDER ES LA ACCIÓN MÁS ELEVADA EN EL DESARROLLO PERSONAL

El secreto para entender esta afirmación se encuentra en la definición que le damos cada uno de nosotros a la idea de emprender.
Para muchos emprender esta ligado a la forma de sustento, donde emprender es ser independiente, tener una ocupación propia, un negocio o
empresa o servicio como única posibilidad de ingresos o como una posibilidad de ingresos extras a parte de la ocupación diaria.
Puede ser que en este punto radican los miedos de la mayoría de las personas a la hora de pensar en emprender, ya que con solo pensar en esta
posibilidad, se ponen en juego la seguridad personal y/o familiar, el tiempo
con el que contamos para hacer otras cosas, las energías que quedan después de cada jornada de trabajo, etc.
Para otros, emprender es un viaje entre neblinas y hay que ser demasiado
temerario para embarcarse en el.
No hay dudas que emprender requiere de valentía y que el camino no está
inmune de riesgos imprevisibles por más preparado que estemos.
Sin embargo, cuando conectamos el emprendimiento en su definición más
amplia, dentro del desarrollo personal, se entiende que estas dos grandes
acciones de la vida van juntas de la mano.
La definición de emprendimiento entonces: siguiendo el principio de sentido común digital y empezando desde las definiciones en Wikipedia, que me tomo el atrevimiento de cambiarlas según mi visión, (al final y al cabo son definiciones escritas y corregidas por otras personas) entiendo gracias a estas, que en el mundo del desarrollo personal, emprendimiento seria: la capacidad y el deseo de desarrollar, organizar y manejar una innovación […] con el fin de obtener una ganancia [En Wikipedia hablan de negocio, pero para mí, emprender es mucho más que eso. Lean a continuación] Y la innovación es un proceso que introduce novedades y que se refiere a modificar elementos ya existentes o nuevos con el fin de mejorarlos… (Wikipedia).
Emprender entonces, es el accionar para poner en funcionamiento una idea
nueva con el fin de mejorar, al final y al cabo, la vida de las personas.
También aunque tiene el fin de una ganancia (lo cual demostraría que realmente ayuda a las personas) la idea de «dar» está implícita en la idea de emprender.
Cuando emprendemos, damos y nos damos oportunidades de mejorar. Si seguimos los caminos del desarrollo personal como: encontrar en cada uno
de nosotros eso que nos hace únicos; encontrar el lugar donde nos autodefinimos esenciales en esta vida; aprender a no dejarnos llevar por miedos y pretensiones ajenas. Si desde estas perspectivas, nos embarcamos a emprender, entonces el emprendimiento se torna la acción primordial en
el desarrollo y crecimiento de cada uno de nosotros hacia la realización personal. Y es ahí donde los tiempos, las energías y los deseos de seguridad se tornan relativos.
El emprendimiento y la innovación pueden ser en el lugar de trabajo elegido con la pasión, o puede ser una dedicación a tiempo completo, o puede ser otro de varios emprendimientos. Cuando estamos enfocados en aportar y ayudar a la calidad de vida de las personas, en cualquiera de sus aspectos y cuando viene de la mano del desarrollo personal, el éxito de este es más probable.